—Chapter I: dear future husband.

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—Chapter I: dear future husband.

Mensaje por Kardia B. Kathakali el Dom Abr 09, 2017 2:09 am

No hay peros. Es lo que debes hacer, por tu bien y el de la familia. Ni se te ocurra volver a casa, no te abriremos la puerta. Maddox será tu esposo, cuánto antes lo aceptes mejor.

Las palabras de la señora Kathalaki seguían resonando en la cabeza de su único hijo, menor de edad aún. Con diecisiete años y ya teniendo que lidiar con un matrimonio concertado y forzado. No había derecho. Estaba en la edad de fumar, beber, saltarse clases, tener sexo con cualquiera, besar a todos los chicos que se presentasen a ello. Bueno, lo del sexo era algo difícil porque seguía siendo virgen por aquel matrimonio. Un culo nuevo que estrenar se llevaba el futuro heredero Helmund. ÉL sí que salía ganando con todo aquello.

O eso creía Kardia. Estaba sólo con una maleta al lado frente a la puerta de la que se suponía que sería su casa durante el resto de su vida. Los nervios lo mataban, trataba de ganarles la partida mediante un cigarro que fumaba con ansia, de forma compulsiva. ¿Y si corría? En la cartera tenía un billete de veinte dólares que siempre llevaba por si a caso. Toda su ropa en una maleta, el portátil en una mochila. Ese billete le daba para un ticket de autobús hacia otro lugar, lo suficientemente lejos. Última oportunidad para subirse al tren de la libertad.

En el momento de coger la maleta y marcharse la puerta de la casa se abrió. Apareció él, vestido con esa ropa de marca, bien peinado, con esos ojos claros que lo miraban todo como si fuese alguien superior. Kardia se maldijo por dentro mientras miraba hacia otro lado, expulsando humo por la nariz. Parecía un toro. Dio unos pasos hasta estar a su altura, cosa que suena sarcástica ya que el adolescente era unas dos cabezas más bajo. Por no hablar de que tenía la mitad (o un tercio) de su cuerpo.

Hagamos esto rápido, por favor. Ni tú quieres casarte conmigo ni yo contigo, de hecho estaba por irme y coger un autobús bien lejos para librarme de esto. Pero supongo que nos toca soportarnos, al menos durante las visitas de nuestros padres. —Se encendió otro cigarro, se le notaba nervioso. A fin de cuentas era un omega y el otro un alfa, el mero olor que desprendía lo almendraba—. Lo mejor será que aunque vivamos juntos cada uno haga su vida y punto, sin molestarnos. A ver si con suerte, al ver que no damos nietos, rompen el contrato. Con permiso.

Se adentró en la casa. No sabía ni qué forma tenía, pero no quería seguir estando bajo la mirada ajena. Imponía demasiado, hacía que se arrepintiese en ese mismo instante de tanta valentía.
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Re: —Chapter I: dear future husband.

Mensaje por Maddox P. Helmund el Dom Abr 09, 2017 3:06 am

Había llevado una vida fácil y se le había obligado a pensar que siempre sería así. Era un alfa y todo caía del cielo, casi, con tan solo desearlo. Sus padres tenían una fortuna que se mantenía por sí sola, aunque Maddox nunca había sido alguien a quien le disgustara el trabajo. Muy por el contrario, se mantenía ocupado con diversas actividades, hobbies más que nada. Lo que fuera para estar lejos de los números que, bien había organizado, no tendría que tocar jamás. Era solo cosa de tener contentas y bien pagadas a las personas de confianza y en los puestos adecuados. Quizás esa era la única habilidad de la que el tatuado podría llegar a jactarse: Saber quién era bueno para qué, empezando por él, que era mejor en networking que en cualquier otra cosa de las empresas de su familia.

Esa tarde tenía la agenda ocupada. Llegaría el joven que sería su esposo. Menor, guapo, indefenso... Y un omega, para coronar. Lo tenía demasiado sencillo, pero ya su padre le había comentado que el joven Kardia no sería fácil de tratar. Tampoco lo esperaba, necesitando un poco de emoción a una vida que no se la ofrecía demasiado. Abrió la puerta ni bien sonó. Frente a él tenía a un joven delgado, tal vez demasiado, con alguno que otro tatuaje visible, aunque obviamente no tantos como los suyos. Como alfa, Maddox era un hombre sexual, quizás demasiado. El celo de cada seis meses era solo un momento en que su libido era peor que de costumbre. Todo lo que tenía en frente le gustaba... Excepto su actitud. A pesar de la osadía ajena, mantenía su mirada en él. Era un movimiento instintivo, decían, propio de los alfas para reforzar que eran quienes estaban al mando en la mayoría de situaciones, mucho más frente a un omega - Como quieras - A pesar de todo Maddox era un hombre pacífico.

Le dio espacio a ingresar y cerró la puerta tras de él. Había pensado en todo ya y había adecuado la casa para lo que pudiera suceder - Ven. Te mostraré dónde vas a estar - Imaginaba que no querría dormir con él y para ello ya tenía una habitación para él, con más cosas de las que suponía que tendría en su propia casa. Por lo menos le daría las comodidades que estuvieran en su poder, sobre todo porque eran parte del estatus que todo alfa debía mantener. No bastaba con ser fuerte, inteligente y exitoso en la vida. Tenía que mantener a su esposo satisfecho, en todo sentido, empezando por la que sería su nueva casa de ahora en adelante - Si hay algo que creas que falta, me dices y mañana mismo le hacemos un cambio... O tú mismo puedes modificarla a tu gusto - Señaló una puerta que estaba en frente, a pocos pasos de distancia - Ahí duermo yo, por si necesitas algo... Puedes ponerte cómodo. Yo tengo algunas cosas que hacer.

Sabía lo que venía en cuestiones de Kardia. No lo obligaría a llevarse bien con él y menos tan al inicio. Si se llevaban bien, bien, si no, siempre podían ser dos personas que solo compartían techo de manera circunstancial. Con tal de llevar la fiesta en paz, lo demás era manejable, o por lo menos eso quería pensar.
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Re: —Chapter I: dear future husband.

Mensaje por Kardia B. Kathakali el Mar Abr 11, 2017 2:04 am

Todo aquello en verdad era muy terrorista: entrar en su vida de esa forma, pasear por casa ajena como propia, mirando a un lado y al otro como si fuese su casa, y aquello distaba de ser algo parecido a su hogar, porque era algo impuesto. Una cárcel de pladur. Una jaula para pájaros con cadenas de por vida. Kardia lo sabía. Maddox lo sabía. Los dos lo sabían. Tendrían que acostumbrarse el uno al otro.

En un primer momento se quedó paralizado en el hall sin saber hacia dónde ir, donde tirar, hasta que su querido futuro esposo apareció para sacarlo de su aprieto, algo a lo que tenían tendencia los alfas respecto a los omegas. Lo siguió con el rostro fruncido, entrando de golpe en la habitación.

Bonita, grande, luminosa, espaciosa, se notaba la pintura reciente, al igual que los muebles eran nuevos, junto con todo lo demás, cosas con las que soñaba desde hacía tiempo pero no tenía porque los negocios de su familia se estaban hundiendo en la miseria más absoluta. Su estúpido padre podría haber manejado mejor las finanzas y evitar ese matrimonio forzoso e innecesario. Se giró de nuevo hacia el otro, seguía parado en el marco de la puerta hablando.

No sé qué voy a necesitar —repuso poco amigable, arrojando sus cosas sobre la cama, que se veía muy cómoda—. ¿Cómo se supone que iré a clase, tendré que cambiar de escuela? La mía está lejos, y en este barrio de pijos no hay autobuses. Bueno, es igual, ya me buscaré la vida. —Abrió la maleta, dispuesto a colocar sus pertenencias—. ¿Qué haces ahí, no te ibas?
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Re: —Chapter I: dear future husband.

Mensaje por Maddox P. Helmund el Jue Abr 13, 2017 5:38 am

Tendría que empezar a conocer sus necesidades. El orgullo de un alfa estaba, entre muchas otras cosas, basado en satisfacer a su pareja, a su omega, como buen líder. No solo lo hacía por él. Quería que Kardia estuviera bien, como parte de su naturaleza protectora. Sí, tendría que haberse ido de la habitación, pero era normal que buscara responder a sus preguntas. Era como si su biología no le dejara alejarse mucho del menor, ni siquiera de manera emocional - Tendrás un chofer que te llevará y recogerá de la escuela, si deseas seguir en la tuya. Si no, no tomará más de un día en arreglar todo para inscribirte en una más adecuada a tu nueva vida. Depende de ti - Le daba libertad, pero incluso dentro de ello, era él quien le daba el chofer, era él quien se encargaría de que estuviera en la mejor escuela que podía costear.

Asintió algo desconcertado. A pesar de la seguridad que destilaba, estaba todavía dudando de cómo sería la vida en adelante con Kardia. Amigos suyos ya estaban casados, aunque tampoco no se sentía muy mayor para seguir soltero. Con 26 años, sentía que estaba en buen momento para dar el gran paso, por más que supiera que era algo arreglado. Por todos lados la sociedad le obligaba a diferentes cosas y hasta su propia anatomía lo disponía a ser alguien a quien todos miraran con celos, si no con admiración. Le tenía sin cuidado, aparentemente, pues al final del día, siempre había algo dentro de él que lo forzaba a tener ciertas cosas, a cumplir con determinadas obligaciones. Quizás ese futuro matrimonio pudiera ser algo en lo que tuviera cierta capacidad de ser diferente, mejor inclusive - Date una ducha y bajas a cenar, que estará lista en poco - Dijo con un tono de voz que buscaba ser diferente al contenido de sus palabras, que seguro habían calado en la cabeza ajena como una especie de orden.

Fue para su habitación, desvistiéndose. Sí, lo mejor era ducharse, lavarse esa sensación de incomodidad y natural tensión que se había quedado en el ambiente. Se vistió cómodo con una camiseta negra y pantalones deportivos del mismo color. Solo los tenis, que eran blancos, contrastaban notablemente con el resto de su atuendo. Bajó a la primera planta, al comedor que sería el que compartirían en adelante, si es que la convivencia se hacía por lo menos tranquila a la hora de comer.
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Re: —Chapter I: dear future husband.

Mensaje por Kardia B. Kathakali el Mar Abr 18, 2017 1:23 am

Creo que la mía está bien —repuso algo seco. Trataba de no darle importancia a ese gorilote que lo miraba desde la puerta con cara de ser el héroe del día, el macho, el que protege y provee de todo a su omega, porque este es débil. Precisamente Kardia no era débil, más bien lo contrario, ya que tenía un carácter muy fuerte, difícil de llevar. Pocos omegas resultaban tan insumisos. Normalmente eran muy tranquilos, fácilmente manipulados por los deseos del alfa, pero él... era distinto. Siempre era distinto. De ahí que, con diecisiete años, casi dieciocho, estuviese a punto de casarse mediante enlace concertado. Un chico de su edad debería estar disfrutando con sus amigos, no planeando convites y detalles para los invitados.

Su ceño se frunció. Sí, eso había sonado como una orden a pesar del tono suave empleado. El sentido imperativo seguía palpable por venir de quien venía y las palabras escogidas. De cualquier manera, una ducha no iría mal, teniendo en cuenta que le serviría para relajarse, y de excusa para echarse tanto perfume que ocultase su olor hormonal. No quería que el otro averiguase su estado de ánimo o lo que pensaba debido al olor. De esa forma, tomó unas prendas de su maleta a medio deshacer y partió a uno de los baños de la casa.

Se quitó toda la ropa, entró en la ducha y abrió el grifo. Le costó encontrar la temperatura adecuada, ni muy fría ni muy caliente. Estuvo tiempo, mucho tiempo. Su querido futuro marido le había proveído de todo, tal y como veía en una pequeña leja, Cogió los botes y comenzó a ducharse, despacio. Al salir, se secó cuidadosamente poniéndose un pantalón deportivo gris y una camiseta muy ancha roja con Bart Simpson disfrazado de demonio, tridente en mano. ¡Hasta le había comprado colonias distintas! ¡Oh, qué mono haciendo gala de su dinero y poder! Se echó del que menos olía a rico,
lo enfermaba. Entonces, salió hasta el salón. No dijo nada, sólo se sentó en su sitio donde lo esperaba el plato, jugando con la comida y apenas probando bocado.
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Re: —Chapter I: dear future husband.

Mensaje por Maddox P. Helmund el Miér Abr 19, 2017 9:44 pm

Los empleados habían dejado todo listo para la nueva pareja, quienes estaban exentos por ese día a petición del tatuado. Maddox no era un inútil, algo vital para un alfa. Tenía que saber muchas cosas y las tareas del hogar no eran cosa ajena para él. Igual no era demasiado lo que tendría que hacer para tener la cena lista. A fin de que estuviera lo más fresco posible, tenía las cosas encima, picadas y separadas. Saltear un poco los vegetales y el cerdo en el horno. La comida estaba hecha para cuando Kardia estuviera listo, quizás demasiado antes. Ya en la mesa, era de esperarse que no se cruzaran palabra alguna, por lo menos durante los primeros minutos. Era entonces trabajo de Maddox romper con el silencio antes de que se volviera loco - La boda será en una semana. Yo no tengo apuro, pero tus padres parecen especialmente entusiasmados con la idea - Mencionó, cortándose un momento de comer. Sabía bien el motivo y tan solo se le hacía más evidente por la actitud de Kardia. Querían casarlos antes de que el menor cometiese una locura que evitara el matrimonio.

Todo está más o menos organizado. Mañana vendrá un sastre para tomar tus medidas para el traje... De lo demás se está encargando un planificador de bodas - Por lo menos había tenido poder de decidir lo sobria que sería la ceremonia. Seguro y la matriarca Helmund hubiera deseado un evento por todo lo alto que fuera la envidia de aquel que abriera la primera página de sociales. Maddox prefería algo rápido, con mayor razón ahora que conocía el verdadero humor de Kardia. Dio un par de bocados más a la comida. Realmente no sabía bien qué más decirle ¿Se suponía que tuviera todas las respuestas? En realidad era lo esperable por parte de un alfa - Fuera de lo de mañana, no necesitas ocuparte de nada más, salvo tus propias cosas - Lo que fuera que aquellas fueran. Realmente desconocía los hábitos de Kardia, aunque confiaba en que en adelante pudiera averiguarlo de manera natural. Terminó su comida y se sirvió un vaso de jugo. Por unos segundos esperó que alguien apareciera para hacer lo propio con el vaso todavía vacío delante de su futuro esposo. Recordó que no tenía servidumbre en ese momento y por el resto del día. Se aprestó a llenar el vaso al menor, quien todavía se notaba distante con él.

Tras beber de su vaso, continuó - Los empleados tienen el día libre hoy, así que cualquier cosa que necesites me la pides a mí - Comentó. Seguro no le gustaría. Kardia parecía de aquellos que preferían valerse por sí solos. Mientras menos dependiente, mejor. Por lo menos sabía que no estaba con alguien que llamaría a gritos a la sirvienta para que le lave los platos.
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Re: —Chapter I: dear future husband.

Mensaje por Kardia B. Kathakali el Sáb Abr 22, 2017 12:16 am

Raro se hacía que no hubiesen sirvientes moviendo la cola delante de su amo. Dígase el alfa, el incuestionable alfa, el que siempre mandaba, el que siempre dirigía, el que siempre hacía lo correcto aunque estuviese equivocado, porque era un alfa. Al menos Kardia le concedía el saber cocinar. Pocos de su status se manchaban las manos con alguna tarea doméstica como aquella. Picoteaba el plato sin mucho apetito.

Claro, luego te paso mi lista de invitados. Pequeño spoiler: mis padres no están en esa lista.

La primera oración brillaba por su sarcasmo, la segunda por el veneno del resentimiento. El menor culpaba a sus padres de ese enlace insulso que lo encadenaría a otro hombre sólo por salvar una empresa. No importaba su felicidad, ni lo que pudiese opinar, sólo salvar los negocios con el dinero de la familia Helmund. Qué más daba si su único hijo pasaba de ser persona a ser una mula para criar a los hijos. Qué importaba.

Mientras no haya fotógrafos todo irá bien. Y si es en un lugar cerrado mucho mejor. —No tenía ni pizca de ganas de que hubiesen recuerdos de ese enlace. Pero los habría, seguro. Un importante hombre de negocios debía tenerlos. Aunque más que por él, por su madre, que le gustaba mucho presumir y un omega joven, fértil y virgen era toda una joya que lucir entre sus círculos de pavos anticuados vestidos con visones muertos—. Supongo que puedo hacer de maniquí un rato.

El plato estaba prácticamente intacto. Lo poco comido fue por comer, su estómago estaba cerrado como una canica. Cuando dijo lo del servicio, se limitó a levantarse, llevarse sus trastos sucios y fregarlos para, entonces, dejarlos escurrir. Se dirigió a su habitación sacando el paquete de cigarrillos de la maleta. Y el mechero sin funcionar. Recorrió la cocina varias veces sin encontrar nada que le pudiese servir. Sin más remedio, fue hasta la habitación del alfa.

Necesito fuego.
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Re: —Chapter I: dear future husband.

Mensaje por Maddox P. Helmund el Sáb Abr 22, 2017 6:55 pm

Se cuestionó si valía la pena un matrimonio con alguien que no aportaba nada más que mal humor. Quizás se había acostumbrado a la complacencia de quienes estaban a su alrededor, aunque no se sentía un tirano como para ser respetado más por miedo que por legítima fidelidad. A su edad y dadas las circunstancias, le daba igual lo que sintieran sus padres por él. Sus demás allegados eran otra cosa, pero realmente no pintaban mucho en ese momento - Ni siquiera yo puedo sacarlos de la lista - Era necesaria y sagrada su asistencia, por orden de su padre. Era parte del acuerdo al que habían llegado ambos padres, los suyos y los de su futuro esposo. Esperaba que no hubiera alguna otra sorpresa que lo obligara a más cosas que no estaban dentro de su plan de vida - Veré que puedo hacer sobre los fotógrafos, aunque te digo desde ahora que no tengas muchas esperanzas de tenerlos fuera - Aquello tampoco dependía de él.

Siguió a Kardia a la cocina. Pretendió hacerlo, que le bastaron un par de segundos en el comedor para notar su ausencia en la cocina. Ya había lavado sus trastes. Maddox lavó los propios y regresó a su habitación. Se quitó la camiseta solo para sentir que su organismo respiraba un poco. Tenía demasiadas cosas en la cabeza, más de las que quisiera. Lo que en su momento había sido una vida simple, sin mayores preocupaciones, se convertía en una con dificultades y retos, empezando con tener que lidiar con Kardia. Maddox tenía mucha paciencia, pero el menor se la ponía a prueba - Ah... Ah, sí - Dijo distraído, apartándose de la ventana en donde se había puesto a divagar - Debo tener uno por acá - Rebuscó en uno de los cajones de la mesa de noche. No fumaba, que lo había dejado hacía un par de años, pero todavía conservaba un mechero, de puro flojo de deshacerse del mismo. Probó que funcionara - Ten - Se lo extendió y hubiera esperado a que se retirara, mas era su oportunidad de poner algunas cosas claras.

¿Sabes? No podemos hacer nada para evitar este matrimonio. Sería bueno si pudiéramos llevarnos aunque sea un poco bien, que finalmente nos vamos a ver las caras a diario - Mencionó mientras se sentaba en la cama. Realmente sería insufrible si tuviera que aguantar a Kardia lamentándose por su "mala suerte" cada día en adelante.
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Re: —Chapter I: dear future husband.

Mensaje por Kardia B. Kathakali el Miér Abr 26, 2017 4:53 pm

Esa boda, esa maldita boda iba a ser una enorme piedra en su vida. Tan grande que la partía en dos y de forma irreparable. De ahí que no quisiese fotos. Y como las habría, no las verías, no quería recuerdo de aquellos. Si hubiese sido otro tipo de persona no estaría ahí, en esa casa, esperando a la maldita boda. ¿Por qué sus padres no deberían estar allí? Por ser los causantes de su desgracia, de su gran desgracia. Podrían escribir un culebrón venezolano barato con aquello.

Gracias.

Respondió algo seco, aprovechando el mechero para encender el cigarro. El subidón de nicotina fue inmediato, expandiéndose por su cuerpo, calmando sus nervios de forma tan repentina que parecía imposible. Tan concentrado estaba en el chute de nicotina (muy necesario tras horas sin fumar y con la tensión de la situación) que no se acordó de huir, huir a su cuarto, su lugar seguro a partir de entonces. El alfa no desaprovechó la oportunidad ni un segundo.

Para ti es fácil más fácil, no? —inquirió, expulsando el humo por la boca, alzando el mentón en el movimiento—. Quiero decir, a fin de cuentas tienes cierta edad, seguro que ya habías pensado en formar una familia alguna vez que otra. —Miraba fijamente sus ojos verdes. No se iba a achantar por mucho rostro de fiera que tuviese ni por esos atemorizantes tatuajes que lucía su torso desnudo—. A lo mejor no conmigo, pero no te hubiese importado conocer a alguien para sentar la cabeza. Y entonces aparecen mis padres vendiendo a su hijo de diecisiete años virgen y fértil, dispuesto a darte hijos, como buen omega. —La ceniza del cigarrillo cayó al suelo por su propio peso—. Un esposo que te dé el culo cuando te plazca, al que lucir en las fiestas de sociedad, que críe a tus hijos mientras tú trabajas, mientras tú eres el hombre brillante de negocios, cumpliendo tus sueños, sin importar los de tu esposo.

Mientras decía las últimas frases, se fue acercando, despacio, siempre sin desconectar las miradas. Estaba frente a él—. Sólo he dicho lo que piensan la mayoría de alfas piensan, posiblemente tú seas distinto. Y de hecho, espero que seas distinto, porque sería muy aburrido tener que vivir con ese estereotipo de alfa tan machista y desfasado. —Torció el rostro. Se acercó a su pectoral y besó uno de sus pectorales. Teniendo en cuenta la situación, era un beso más sarcástico que cariñoso—. Hasta que no vea con estos ojos que eres alguien totalmente distinto a ese canon de alfa, va a estar difícil lo de llevarnos bien. Buenas noches. —Tras su discurso, salió de la habitación. Si quería algo, ya sabía dónde encontrarlo.
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Re: —Chapter I: dear future husband.

Mensaje por Maddox P. Helmund el Jue Abr 27, 2017 8:19 am

Mantuvo su mirada en la ajena. Sabía que había desatado una inevitable retahíla de quejas y demás prejuicios sobre el mundo que tanto los diferenciaba, al parecer. No negaba lo que le decía. La sociedad y su vida llena de comodidades le habían dado más de una herramienta para valerse en el mundo, sin siquiera hacer mucho esfuerzo si se lo proponía, si le ganaba la flojera. Lo que se esperaba de un alfa era lo que Kardia le decía. Ni siquiera se molestaba en responderle. Tenía razón en lo que se suponía un alfa debía hacer con su omega y lo que este último debía esperar, además de las obligaciones que les correspondía. El menor cada vez cabía menos en ese molde de esposo trofeo y sumiso del cual presumir con los demás alfas. Abrió un tanto los ojos, desconcentrado por el modo en que se le acercaba. El beso en su pecho fue extraño. El contexto eliminó cualquier atisbo de sensualidad en un acto que hubiera sido el puente para muchas cosas más.

Dentro de él, Maddox sabía que tenía algunas cosas clásicas de un alfa, cosas que no podía controlar todo el tiempo. Entre su tendencia a hablar con tono autoritario y querer tener siempre la razón, hacía lo posible para convencerse de que era una de sus propias taras, defectos entre las virtudes que podía encontrar en sí mismo. Hacía lo posible para convencerse de que era parte de él por ser él mismo, no por ser un alfa - Buenas noches - Mencionó seco, en realidad pensativo, distraído en las palabras de su padre que sonaban en su cabeza, las que recordaba de cuando era chico y le enseñaba a que siempre debía hacerse respetar, lo que para el patriarca significaba poner a los demás en su lugar, por debajo de él. Se controló de no decir nada. Responder con violencia hubiera sido lo típico de un alfa y debía esmerarse en sacar lo mejor de tal categoría. No sería nada sencillo. Suspiró hondo y volvió su mirada a la ventana. Anochecía y era mejor dormir. Mañana sería otro día.

Alumbraba fuerte alrededor de las ocho de la mañana. Seguro que Kardia dormía. Siendo fin de semana, tenía dos días para por lo menos cambiarle algo el concepto, mas tampoco quería desvivirse tan solo para complacerlo. Maddox no tenía nada en qué ocuparse por un par de días y ya sabía que el sastre vendría en unas horas, de manera que el resto de la tarde quedara libre para ambos. Por lo menos es lo que tenía ideado. Se dio una ducha y bajó a hacerse el desayuno. Preparó uno para Kardia, sencillo, todavía ignorando qué clase de comida le gustaba. Jugo, café, huevos revueltos y un par de tostadas era lo que había puesto en una charola, que llevó a la habitación del menor. Se quedó de fuera, viendo la puerta cerrada, golpeando levemente la puerta, esperando respuesta alguna.
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Re: —Chapter I: dear future husband.

Mensaje por Kardia B. Kathakali el Jue Abr 27, 2017 8:06 pm

Kardia tomó aquella como una pequeña victoria. Cualquier otro alfa hubiese salido detrás de él, gritando como una bestia enfadada dispuesta a enseñarle al pequeño omega quien mandaba a base de gritos o incluso golpes y el sexo. El sexo era un medio de control del omega muy usado, forzándolo incluso si este no quería. Maddox no hizo aquello. De todas las posibilidades, el menor decidió que la que más le gustaba es que sus palabras lograron que el mayor pensase, se replantease algo. Ya en su cuarto, cerró la puerta para no ser molestado, puesto que en los sábados le gustaba dormir más.Sin mencionar que lo único importarte a hacer en el día era ser el maniquí de un diseñador de alta costura que diseñaba para la familia Trump, pero que para Kardia era un modistillo normal.

No durmió bien aquella noche. Los datos hablaban claro, la primera noche en cama y casa ajena el cuerpo de una persona se mantiene en estado de vigilia por los peligros que pudiesen ocurrir. Qué máquina tan curiosa y precavida el cerebro humano. El insomnio que lo mordía dese que era bien pequeño hizo el resto. Se removía, a un lado y al otro, gruñía por la impotencia de no dormir. Por añadidura, su mente no dejaba de susurrar en segundo plano facciones de conversaciones de aquel día: con su padre, con su madre, con su futuro esposo. A altas horas de la madrugada consiguió dormirse, abrazado a la almohada.

Los nudillos golpeando su puerta no sólo lo despertaron, también azuzaron su mal humor. De por sí ya tenía un mal humor digno de Derek Hale al recién despertarse. O mejor dicho, aún peor. Derek Hale parecía una monja de la caridad al lado del mal humor del omega nada más abrir los ojos. Se sentó en la cama, mirando hacia la puerta con todo el cabello alborotado, parecido a modo cresta, con mechones tapando partes de la cara. Su pecho se movía con rapidez del propio enfado que cargaba por aquello.

¿Qué? ¿Qué quieres? Pasa, no me pienso levantar. —La voz salió ronca de su gaznate. ¡Qué flor tan bella era Kardia por la mañana, qué gentileza, qué amoroso! Se dejó caer de espaldas en la cama, con los ojos cerrados, sin mucho interés en lo que quisiese decirle. Hasta que lo olió. Su olfato para la comida era muy fino, y el olor del tocino no iba a pasar desapercibido—. ¿Me has traído el desayuno? —repuso volviendo a sentarse, atónito. Un alfa haciendo esa bajeza. ¿El mundo estaba loco? Cual perro, comenzó a engullir el desayuno.
El mal humor clamaba comida, de siempre—. Vas por el buen camino así, desde luego. ¿Quieres algo?
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Re: —Chapter I: dear future husband.

Mensaje por Maddox P. Helmund el Jue Abr 27, 2017 11:36 pm

Luego del primer golpe a la puerta, pensó en el humor que podía tener Kardia al levantarse. No muchas personas estaban de buenas a esas horas de la mañana, en fin de semana sobre todo. Lo hecho estaba hecho y pudo bien escuchar el tono de voz ajeno ronco, tanto por recién despierto como por la incomodidad de ser perturbado en medio de su adolescente sueño. La puerta se abrió y se dio con el joven con un rostro de hambre típico de cualquier muchacho a su edad, a esa hora. El cabello desordenado, acompañando lo anterior, le daba un aspecto desastroso que Maddox encontró, curiosamente, atractivo a la vista. Quizás su naturaleza protectora se manifestaba incluso en circunstancias como esa - Sí, aunque no... no sabía si te gustaría esto... - Sus palabras se espaciaban a medida que veía a Kardia devorar la comida, cosa que respondía claramente a su frase. Sonrió con gusto. Se sentía orgulloso de cruzar una pequeña primera piedra.

Él ya había tomado desayuno. Solo le restaba una taza de café que se había propuesto disfrutar junto con Kardia, si es que éste lo permitía - Ya comí. Este es mío - Dijo tomando una de las dos tazas de café que estaban en la charola. Con tan pocas horas de conocerlo, se le hacía extraño estar ahí con él, en la cama, compartiendo un momento más o menos agradable. Odiaba tener que mencionar el tema de la boda, pero por más bien que pudiera estarlo pasando, habían cosas que no se podían dejar de lado. Un sorbo al café y empezó a hablar - Vine también para decirte que el sastre viene en más o menos una hora. Preferí que fuera temprano, por si quieres hacer algo en la tarde - No se incluía en los planes que el menor tuviera, ni siquiera de manera implícita. Tampoco se adjudicaba tanto tan pronto. Aclaró la voz. Tal vez... - Si te parece más tarde podemos salir, por si te interesa conocer los alrededores. No sé si estás familiarizado con la zona - Que a fin de cuentas esa sería su casa y su vecindario por los años por venir. Era solo una sugerencia, claro estaba.

Terminó su café. Dejaría que Kardia siguiera tomando su desayuno - Estaré en el gimnasio por unos momentos, en lo que llega el sastre - Se puso de pie. Desde la ventana de esa habitación se podía ver el jardín interior de la casa. Una pequeña caseta, algo más grande que una habitación tradicional, se erigía a pocos metros de la piscina. Dentro Maddox tenía todo lo necesario para mantener aquel tonificado cuerpo - Está afuera, junto a la piscina - Aclaró para evitar confusiones. Su casa nunca estaba demasiado llena. Si no era por sus padres que lo podían visitar ocasionalmente, los empleados yendo y viniendo eran los únicos, aparte de él, que daban cierta vida a ese lugar. Kardia definitivamente era alguien que le daba otro aire a ese lugar.
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Re: —Chapter I: dear future husband.

Mensaje por Kardia B. Kathakali el Vie Abr 28, 2017 1:36 am

Kardia agradecía mucho el gesto. A decir verdad, nunca le habían llevado el desayuno a la cama y eso era un buen punto a favor del tatuado. Así sí se llegaba al jardín de las delicias del omega. Quizás sí que, después de todo, las palabras de la noche anterior le calaron aunque fuese un poco. O simplemente el mayor quería empezar con buen pie el primer día oficial como pareja y compañeros de vida. Otra posibilidad es que estuviese contento para decirle que ese madrugón se debía al maldito modistillo que le haría el traje para el día en el que su destino quedaría sellado para siempre. Para siempre. Hizo un gesto indicando que bebiese el café, ocupado en masticar.

¿No era por la tarde? Al menos eso entendí. —En su modo recién despierto posiblemente estuviese equivocado. ¿Quién atinaba a hacer la sinapsis cerebral cuando llevaba cinco minutos despierto? Necesitaría un buen rato, y más él. Para que se le fuese el mal humor y aceptar que tendría que ser el muñequito—. No,
no tengo el placer de conocer la zona. Me lo pensaré.


No le dio más importancia al asunto. Se lo pensaría y más tarde decidiría. Al parecer, el mayor le daba mucha importancia a dónde estaría durante el rato que restaba hasta la llegada del modistillo, y eso hizo fruncir el ceño al menor. Encogió los hombros y siguió desayunando, entonces solo por la marcha del anfitrión. Con la panza llena, llevó los platos a la cocina donde los fregó. Desde la ventana veía el gimnasio. Suspiró, aburrido, quitándose el pijama por ropa de calle, normal tejanos y camiseta. Con un libro fue hasta el gimnasio. Se sentó sobre una colchoneta de hacer estiramientos y se dedicó a leer mientras echaba furtivas miradas al alfa haciendo su rutina. Eso seguro que le subía el ego. A fin de cuentas todos actuaban de igual forma.
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Re: —Chapter I: dear future husband.

Mensaje por Maddox P. Helmund el Sáb Abr 29, 2017 8:20 pm

Aunque concentrado en su rutina diaria, no podía dejar de pensar en Kardia y las cosas que tendría que hacer para ganarse su confianza. Por lo menos lo del desayuno parecía haber funcionado. Sería algo que podría hacer con cierta frecuencia. Miró hacia la ventana de la habitación del joven, a ver si lograba divisarlo, pero no. Se apareció frente a él, sin decir nada, solo ocupado en su libro y mirándolo de vez en cuando. Le agradaba su compañía, aunque no dijera nada - ¿Y ese milagro de venir a acompañarme? - Sonrió. Esperaba que esa pregunta no ofendiera a Kardia - No me tomes a mal. Me gusta que hayas tenido la iniciativa de venir - Seguro y solo necesitaba un espacio para leer su libro, pero bien podría haberlo hecho en su habitación u otra parte de la casa. Sin querer molestarlo, siguió con su rutina. Vio la hora, cercana a que el modisto llegara. Bebió un poco de agua de una botella que había llevado consigo, recuperando el aliento poco a poco - Iré a darme una ducha - Dijo, que no gustaba que lo vieran así, nadie, ni siquiera un simple modisto.

Se secó parte del sudor de la frente con una pequeña toalla que había llevado - ¿Crees que puedas recibir al sastre si viene antes de que esté listo? - Mencionó, esperando que no fuera mucha molestia para Kardia. Fue para su habitación y tras una ducha rápida pero efectiva, estaba listo para el resto del día. Por el momento se puso ropa cómoda, justo a tiempo para recibir al sastre, quien debía ser quien tocaba a la puerta. Maddox se apresuró a abrir, recibiendo al susodicho. Lo conocía, que con cierta regularidad le hacía vestidos a su madre. Esperaba que tuviera igual habilidad para la ropa masculina. Le importaba, aunque no lo admitiera directamente, que su futuro esposo se viera bien, incluso en un evento que no era agradable para él - Buen día, Maddox - Mencionó aquel, con esa característica voz aguda que le hacía extrañamente memorable - Gracias por venir, Sergi. En un momento le digo a Kardia que venga - Dejó al hombre ponerse cómodo con sus cosas, que conocía más o menos esa casa. La señora Helmund siempre le pedía que le hiciera los vestidos ahí. Le gustaba que su hijo opinara sobre los mismos aunque él siempre creía que no tenía ojos para la ropa femenina.

Fue para la habitación del menor, tocando la puerta antes de entrar - ¿Bajas? Ya vino el modisto - Esperaba que no tomara mucho, solo las medidas y de repente hacerle ver alguna que otra tela y color que pudiera desear para el traje. Regresó a donde estaba Sergi, quien ya estaba listo con sus cosas en una mesa - Tu madre tuvo a bien mandarme una foto de tu prometido. Parece un bonito omega, digno de ti - Siempre salía con comentarios como ese, aunque era la primera vez que se refería a alguien cercano a Maddox. Las pláticas entre él y su madre eran siempre las típicas de dos viejas chismosas, y eso que el sastre aquel no le llevaba más que un par de años - Sugiérele un par de cosas, pero deja que escoja lo que quiera. Mientras más rápido, mejor, que tenemos cosas que hacer - Asintió el modisto, comprendiendo hasta dónde se limitaba su trabajo.
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Re: —Chapter I: dear future husband.

Mensaje por Kardia B. Kathakali el Mar Mayo 02, 2017 1:54 am

Por si me inspiro a hacer deporte también, pero de momento haré ejercicio de cerebro —repuso sin mirarlo, pasando la página del libro que era especialmente largo, de esos que dejaban tonto a alguien si daban en la cabeza. Al poco se arrepintió de haber dado ese paso en la convivencia. ¿Por qué? Por el olor a hombre que empezó a manar de ese cuerpo sudado. Era un olor muy fuerte que llegaba a él de manera muy fuerte por sus condiciones y las hormonas haciendo que su pulso se acelerase. Se estaba excitando, cosa que no quería. Suspiró cuando el otro se fue a la ducha, era lo mejor.

S-sí, lo recibiré. —Intentaba que no se le notase que ese olor a hombre, a sudor, le estaba elevando la temperatura al máximo, por no hablar de las hormonas. Acabó por salir del gimnasio a encerrarse en su cuarto. Tumbado bocarriba, suspiraba, queriendo que esa maldita erección bajase sola. Se negaba a la estimulación manual de una erección provocada por el alfa. Se negaba.

¡Voy! —Fue hasta el modistillo, que empezó a tomarle medidas con la cinta métrica. Gruñó por el comentario, endureciendo el rostro. Se calló la perla que quería soltar, lo cual le costó bastante. Una vez el chico apuntó todas las medidas, empezó a enseñarle colores y telas. Eligió una tela fresca y cómoda. Negro para pajarita, pantalón y fajín. Camisa blanca, chaqueta rojo oscuro con solapas y puños en negro. Una vez todo elegido, decidió irse a su cuarto, pero antes, un regalo.

Ahora este omega se va a hacer algo más que marujear como vieja de pueblo con rulos.
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Re: —Chapter I: dear future husband.

Mensaje por Maddox P. Helmund el Miér Mayo 03, 2017 12:19 pm

Se mantuvo callado durante toda la "operación", dejando que ellos se entendieran dentro de lo que fuera necesario. Kardia tuvo a bien colaborar con escoger lo que se pondría, aunque Maddox supiera bien su opinión sobre aquella ceremonia. Contuvo una carcajada cuando escuchó el comentario del menor, más cómico todavía con el rostro descolocado de Sergi, quien de seguro no esperaba algo como eso, menos delante del alfa. Era de esperarse que le echara una mirada al tatuado, como sugiriendo palabra alguna en su defensa. Este entendió inmediatamente - No te quejes, que tú empezaste - Le dijo sonriente, tomando ventaja de la confianza que a veces el modisto se adjudicaba, malacostumbrado por la matriarca Helmund. En todo caso, ya debía empezar a ponerse del lado de quien sería su esposo, que a fin de cuentas le daba la razón sobre la actitud del sastre.

Sin decir nada más y con una seriedad que no le conocía, el modisto terminó de hacer algunos retoques mentales, repasando con Maddox lo que él antes ya le había pedido para su traje - Imaginarás que es importante que todo esté perfecto, sin error alguno - Dijo el tatuado, un poco con la intención de que Sergi no tuviera la pésima e inmadura idea de cobrarse la osada respuesta de alguna manera. El sujeto asintió con un rostro que parecía desvanecer de su mente cualquier tonta venganza. Suspiró y pasó a retirarse - Me saludas a tu madre. Buenas tardes - Tragándose su injustificada indignación, cerró la puerta tras de él. Ya podía escuchar a su madre chismeándole sobre lo sucedido, con algunos añadidos venenosos por parte del modisto. Le daba igual. Con que se limitara a hacer su trabajo, podía decir lo que deseara a sus espaldas, que ya sabía la clase de respuestas que recibiría en adelante.

Quedó pensativo por un momento, mirando hacia la puerta cerrada. Kardia podía haber sonado defensivo y todo, pero se preguntaba qué tanto podían haberle afectado las palabras del modisto. Esperaba que no mucho, que pasara de aquello como si nada. Fue para la habitación del menor. Estaba abierta, pero de todos modos tocó para anunciarse - ¿Salimos? Para ver si empiezo a cocinar algo o podemos comer fuera - Propuso directo. No, que no era una orden, pero prefería no darle demasiadas vueltas al asunto.
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Re: —Chapter I: dear future husband.

Mensaje por Kardia B. Kathakali el Jue Mayo 04, 2017 8:56 am

Su ferviente sentimiento de hacerse valer dentro de una sociedad gobernada por los alfas lo empujaba a seguir metiéndose con ese repeinado modistillo por el comentario tan poco certero que había hecho. Pero, sin embargo, prefirió dejarlo pasar, no comentar nada más, lo que dijo fue suficiente como para darle en las narices. Mejor callarse y quedar como un señor que acababa de abofetear (a nivel verbal) a un idiota que no sabía medir sus palabras, y que debía comerse el bofetón en silencio.

En su cuarto, se tendió bocabajo para seguir leyendo el mismo libro que llevó al gimnasio, con las piernas dobladas, de esa forma movía los pies ligeramente, cliché de adolescente sacado de multitud de películas, pero ciertamente era cómoda la postura. Estaba muy enfrascado en la lectura, nivel dar un respingo con la intervención del tatuado—. ¿Para pasear o lucir prometido omega? —inquirió volviendo al libro inmediatamente, pasando la página al terminarla—. Tengo que ducharme primero., no lo hice esta mañana. Así que, si no te importa…

Abandonó su pose de adolescente cliché para ir a la maleta, ya que aún no había colocado la ropa en las perchas. Empezó a sacar prendas, tanto íntimas como normales, hasta seleccionar unos pantalones ajustados negros y rotos y una camiseta de tirantes que dejaría a la vista más cuerpo del que ocultaría. Con eso fue al baño, no al privado del tatuado, sino a otro que estaba cerca del propio cuarto de Kardia. Para su sorpresa estaba lleno de multitud de productos sin estrenar, sobre todo capilares. Qué detalle, sus padres le habían advertido de lo mucho que cuidaba su pelo, qué considerados. Se duchó sin mucha ceremonia, y salió, preparado.

Gorilote, ¿dónde estás? ¡Ya estoy listo!
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Re: —Chapter I: dear future husband.

Mensaje por Maddox P. Helmund el Sáb Mayo 06, 2017 8:48 pm



Felizmente no tuvo que responder. Sí, que podía lucirlo. Guapo era y todo, cómo no, pero Kardia lo decía con otra intención - Vale. Estaré en mi habitación - Ameritaba cambiarse, ponerse mejor dado que era la primera salida con él. Las cosas parecían ir por buen camino, que no hubiera imaginado compartir un paseo sin estrés de por medio si se basara solo en cómo era todo cuando se conocieron. En un par de días por lo menos no habían peleas ni puyas. Ya en su recámara, se puso una camiseta verde olivo, unos jeans y tenis blancos. Reloj siempre infaltable y un leve arreglo al cabello. Era la primera vez en mucho tiempo que dedicaba su aspecto a alguien más que no fuera él. Sus anteriores intentos de citas y relaciones no fueron lo más productivo, pero bueno, ahí estaba con algo que, aunque sea a la fuerza, prometía ser más estable.

Se apareció frente a su futuro esposo cuando le escuchó llamarle - Por lo menos eres original y no me dices cariño como cualquier otra persona - Rió, que no era la originalidad lo único que evitaba que le llamara de ese modo. Tal vez luego, o no. Deseaba no pensar mucho en eso ahora - Vamos - Lo invitó hasta fuera de la casa. Les esperaba una caminata breve, a fin de salir de esa parte de los suburbios donde lo único que se veía eran grandes casas con jardines incluso más grandes. Era una comunidad de familias de alfas, por lo general. Otra tonta manera de hacerles recordar que ellos eran los líderes de toda esa sociedad - Tenía pensado que fuéramos al boulevard de acá cerca - Podían ir más lejos, pero ahora lo que quería era tener tiempo de conocerlo y evitar usar coche era la mejor excusa para ello.

Tras cruzar el enrejado de la entrada al suburbio donde vivía, podía notarse la diferencia. Un área con mucha más vida y actividad. Tiendas y locales con diferentes servicios se erigían a lo largo de una ancha avenida, por donde gente iba y venía. Era típico de esa hora del día - Conozco un restaurante que te puede gustar. No es para nada ostentoso y la comida es muy buena - Por lo menos Maddox era de buen comer. Tenía que, pues el cuerpo que tenía no era resultado de matarse de hambre. Ese era el día en que podía excederse en calorías, perfecto para no medirse en cuanta comida pudiera poner en su plato - Este será el sitio al que más vengas, si es que quieres dar un paseo de vez en cuando, o hacer algunas compras - Comentó, señalando ligeramente algunas tiendas.
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Re: —Chapter I: dear future husband.

Mensaje por Kardia B. Kathakali el Lun Mayo 08, 2017 9:42 pm

¿Cariño? Kardia soltó una sonrisa sarcástica, pero se ahorró el comentario sarcástico. No le llamaría así en la vida, no mientras todo aquello fuese impuesto. Gorilote era mucho mejor, y bajo ese mote que parecía cariñoso se escondía una puya hacia su físico sobremusculado, digno de un alfa de su clase. Se veía uno de esos chicos que se pasaban el día cogiendo pesas para no perder ni un poco de su envidiable y perfecto físico. Sólo esperaba que al menos no tuviese la cabeza hueca, como muchos otros alfas. Todo apuntaba a que no, pero estaba por confirmarse.

No conozco nada de la zona, me dejo llevar.

Se dejó llevar por el mayor a través de las calles. Al ir a pie pudo ver más detenidamente la urbanización que se convertiría en su hogar durante los próximos años por suerte o por desgracia. Casas enormes, jardines grandes como campos de fútbol, alfas hombre o mujer del brazo del o la omega de turno… parecía el paraíso de todo alfa u omega, un sitio reservado para ellos. Kardia prefería su antiguo hogar donde no había tanta diferencia entre unos u otros. Luego comprendió que, con lo ególatras que eran los alfas, no era de extrañar que tuviesen pequeños mundos propios donde los betas u otras personas pudiesen manchar su mundo perfecto.

Mientras la comida esté buena, a mí me vale. —Miró las tiendas que había por la zona, llenas de gente—. Con que haya una librería me vale. La ropa no me preocupa, seguro que tu madre envía a Sergi cada pocos días a que me haga trapos nuevos, dignos de mi nuevo status y marido.

Hizo una mueca de asco que no se molestó en disimular. El asco no iba hacia el de ojos verdes, más bien al modistillo que lo vio como un trozo de carne y a que, aun que era una suposición, seguro que la matriarca hacía aquello en más de un ocasión para que estuviese vestido acorde a sus nuevas obligaciones. Entraron en el restaurante elegido por el alfa. Kardia eligió lo que comería con un breve vistazo a la carta.

Solomillo a la pimienta con patatas al ajo cabañil, nestea y dos calamares a la plancha como entrante, por favor, con salsa verde. Pero no la salsa verde mexicana, sino la europea, la que es ajo picado, aceite y perejil.
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Re: —Chapter I: dear future husband.

Mensaje por Maddox P. Helmund el Mar Mayo 09, 2017 4:55 pm

Esperaba tener que prescindir de los servicios de Sergi lo más posible. De seguro que había alguna manera de convencer a su madre para no tenerlo tan seguido en casa, que para lo poco que iba ya era demasiado - Ojalá que no. No lo paso mucho - Y seguro Kardia sentía igual o parecido. Para fines de quien pudiera tener decisión sobre su futuro esposo, además de él mismo, era Maddox. Era su omega, no de su madre. Ella ya podía conseguirse cuantos sirvientes quisiera si le hacía falta sentirse con ganas de vestir gente. Ingresaron al local y tomaron una mesa. Algunos del sitio, empleados más que nada, reconocían al tatuado. No era una celebridad, pero sí de los pocos de su estatus que iba a un lugar tan "cotidiano" - Pierna de cerdo con ensalada cocida, arroz con maíz y jugo de piña sin azúcar. Quiero el mismo entrante que él - Dijo al mesero quien tomaba la orden.

En unos días el ritmo de vida regresaba al mismo. La preparación de la boda seguiría su curso y Maddox tendría que ausentarse unas horas al día para cumplir con sus obligaciones laborales. Vería la manera de hacer lo que pudiera desde casa - Verdad... Toma - Le entregó un juego de llaves, poniéndolas en frente de él, en la mesa - Son las llaves de la casa, para que se te sea más fácil entrar y salir - No era su esposo todavía, pero incluso cuando lo fuera no le iba a limitar los horarios a que hubiera alguien en casa. Suspiró leve. Odiaba tener que comenzar con una clase de interrogatorio, pero necesitaba saber más de Kardia - Bueno, sé que vas a la escuela. Supongo que más o menos sabes lo que harás luego de ello - O no. Podría tenerlo todo sin mayor esfuerzo, que a fin de cuentas sería el esposo de un acaudalado alfa. El menor definitivamente no se veía como alguien que quisiera o tuviera que recurrir a algo como eso solo para evadir responsabilidades. La idea de un sumiso omega no calzaba con él.

Y curiosamente, ser el alfa le hacía cargar una cruz innecesaria. Lo jodido de una sociedad como aquella en la que vivían es que hacía a los alfas el punto de atención, el modelo a seguir, cosa que elevaba las expectativas hacia estos, algo que Maddox detestaba - Yo cuando tenía diecisiete no tenía idea de qué hacer. Fue entonces que empecé a entrenarme, de puro ocioso. Imaginarás que el culto al cuerpo es algo que un padre solo tolera por cierto tiempo para su hijo alfa - Sin quererlo, empezaba a soltar todos sus demonios. La lengua se le soltaba y a menos que les trajeran la comida en los siguientes segundos, seguiría hablando - Muchos dicen que la vida de un alfa es sencilla. En ciertos aspectos lo es, pero te tienes que ganar eso. Antes, todo el mundo espera que seas bueno en todo, literalmente en todo - Desde cómo vestir, qué comer y con quienes juntarse, cosa que era mucho menos controlable cuando era joven e inexperto.
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Re: —Chapter I: dear future husband.

Mensaje por Kardia B. Kathakali el Mar Mayo 16, 2017 10:56 am

¿Quién podría soportar a semejante hombre insufrible nada más que una matriarca ricachona con mucho tiempo libre? Las mujeres como la Helmund, con dinero y tiempo libre, sufrían de mucho aburrimiento que quemaban de las maneras más inverosímiles. Casando a su hijo alfa, contratando a un modistillo personal, buscar maneras de molestar a su futuro yerno con el ya citado modistillo... Lo típico del día a día de una mujer ociosa que necesita entretenerse a costa de los demás. La ceja del menor se alzó hasta límites insospechados cuando dejó las llaves sobre la mesa; no por el gesto en sí, sino por la cantidad de llaves que había. Claro, la puerta de casa, la verja, el garaje... ese tipo de cosas de las grandes residencias señoriales burguesas. Cogió las llaves y las metió en el bolsillo, pensando en que debía buscar unos cuantos llaveros para personalizarlas.

Quiero ir a la universidad y estudiar Cinematografía y Fotografía. La cámara es lo que más me llena como persona, y algún día me gustaría dirigir cine y escribir guiones.

No entraría más en barros sobre sus deseos de futuro porque dudaba de que al otro le interesasen más allá de que le tocaría pagarlos como esposo, no por otra cosa, lo más típico de los alfas. Y que tratase de impedirle los estudios universitarios, que Kardia ya buscaría los medios para conseguir ir a la escuela y logar sus objetivos así tuviese que saltar por encima de quien fuese. De puro aburrimiento apoyó el codo en la mesa y, por ende, el mentón en la mano, mirando por la ventana y disfrutando del sol del medio día bañar su cara. En cierto modo era todo un alivio que el mayor se encargase de todo respecto a la boda. Ya odiaba lo suficiente el asunto como para, por añadidura, tener que ir detrás de elegir manteles, menús, regalitos y enviar invitaciones de boda. Qué cruz sería aquello, y qué horrible. Su mirada se deslizó hacia el tinta andante cuando comenzó a quejarse de su vida de alfa.

Siempre será más fácil que la de cualquier otra persona por mucho que te pongan las expectativas altas. —Suspiró. Los omegas sí que tenían la vida dura—. ¿Por eso tienes tanto músculo, por aburrimiento? Sí que debías aburrirte, sí...

Los entrantes llegaron junto en el momento apropiado junto a la bebida. Primero, el camarero dejó un plato con los cuatro calamares asados y un tarrito con la salsa; y después dos vasos y los respectivos botellines. Kardia se sorprendió al ver que el otro no tomaría ni alcohol ni nada con azúcar, cuidaba su cuerpo hasta ese extremo. Se lo imaginaba como ese tipo de personas que contaban un poco las calorías de todo para saber cuánto ejercicio más o menos debían hacer según lo consumido. El moreno se sirvió dos de los cuatro y procedió a echar bastante salsa. A él no le importaba que fuese aceite puro con verde molido, su cuerpo parecía quemar la grasa solo y aquello estaba endiabladamente bien; un aperitivo delicioso desde que lo probase en unas vacaciones familiares.

¿Y qué más haces además de entrenar tus músculos?
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Re: —Chapter I: dear future husband.

Mensaje por Maddox P. Helmund el Jue Mayo 18, 2017 9:46 pm

Kardia entonces tenía ya claro lo que haría en el futuro. Fue error suyo comenzar a hablar de él, que no esperaba que su futuro esposo comprendiera lo que sucedía en su cabeza. Era muy fácil criticar sin conocerle por completo - El entrenamiento del cuerpo no es cosa de nada, que hay gente que se dedica a eso. Yo lo hago por sentirme bien conmigo mismo... Me gusta verme fuerte. Es como tú o cualquier otra persona escogiendo una camiseta en particular o dedicando más tiempo al cabello - Ladeó la cabeza con una media sonrisa, quizás más en tono de sarna que otra cosa. Estaba bien ser amable con él, pero no le daría la razón solo por mantener las cosas en paz. Por el momento dejaría pasar eso. Tal vez hablar de sí mismo era algo que no le caía bien al menor, pero por lo menos debía responder del todo a sus preguntas - Eso es solo a lo que me dedico en mi tiempo libre. Trabajo viendo las empresas de mi padre. Él ya se quiere retirar con menos de sesenta años y el que tiene que encargarse eventualmente de todo soy yo - Era una enorme responsabilidad para Maddox, quizás la única cosa en el mundo que podía tenerlo completamente aterrado.

La comida llegó y el festín empezó sin mayor alarde. El entrante que había pedido su futuro esposo estaba bueno. Mucho, tanto como para repetir si le quedaba chico lo que tenía en frente. En poco tiempo había terminado todos sus platillos. No le quedaba espacio ni para el postre, aunque sí para una taza de té digestivo. El tatuado tenía mala digestión en general, así que era un té o alguna píldora que, para su mala suerte, había olvidado en casa. Pidió al mesero que le trajera una taza, siendo la excusa perfecta para hacer algo de sobre mesa - Estaba pensando... ¿Qué puedo decir? Que a veces pienso demasiado, con el tema de la boda y eso. Lo que vendría luego es lo que me importa más, para saber cómo nos vamos a organizar en adelante - Dio un sorbo a su té. Estaba todavía algo caliente - Sé que la idea de ser mi esposo no te agrada, pero tampoco creas que eso te va a limitar en las cosas que quieras hacer como salir o en lo que desees ocupar tu tiempo libre - Aunque eventualmente esperaba que las cosas cambiaran hacia algo más parecido a un matrimonio. Para tal caso se hubiera conseguido un compañero de piso.

Comenzaba a beber poco a poco de su té. Se comenzaba a sentir la brisa de la tarde que llegaba desde el exterior. Por un momento, sin palabras del menor, Maddox se sintió en paz con lo que sucedía a su alrededor - Quisiera que fueras lo más independiente posible. Ya tienes las llaves de la casa y tendrás una tarjeta de débito para los gastos que necesites. Si te interesa te puedo asignar un chofer y si no, le puedo decir que te enseñe a conducir si es que no sabes - Podía ser demasiado para Kardia, pero necesitaba hacerle saber que podía tomar ese matrimonio como una oportunidad y no como una sentencia de muerte. Seguro y que extrañaría su real libertad antes que nada, mas tenía que hacerse la idea de hacer las cosas dentro de lo posible.
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Re: —Chapter I: dear future husband.

Mensaje por Kardia B. Kathakali el Vie Mayo 19, 2017 10:49 pm

Tú fuiste quien dijo que empezaste a entrar por puro ocioso, es decir, aburrimiento, no yo. No cargaré con la culpa de algo que no dije —mencionó distraídamente llevando un trozo de calamar a la boca. Las cosas iban muy bien y ya volvían a torcerse, como se esperaba de una pareja casada a la fuerza en contra de su voluntad y cortando su libre albedrío. El carácter del menor no se dejaría vencer por un desayuno en la cama y una invitación a comer, se necesitaba más para torear a Kardia—. Además, tampoco dije que te sentase mal. —Eso sería lo más parecido a un piropo que jamás oiría Maddox de su parte, y viniendo de quien venía podría considerarse un halago debido a la coyuntura del momento—. Parece que tu padre quiere ser de esos ricos que se ven en la televisión; de los que se retiran a alguna mansión a disfrutar de los millones junto a su esposa mientras aún son jóvenes, que luego los huesos no aguantan tres polvos seguidos. Además, que como te vas a casar, te verá preparado y maduro para ello. —Dejó el tenedor cargado a medio camino para añadir:— Es una teoría que se me ocurre, no tiene porqué.

Terminado el primer calamar, y viendo que llegaban los demás platos y que al tatuado le gustó mucho por su forma de comer, le dio un pequeño empujón con el tenedor dando a entender que podía proceder a acabar con él; Kardia tenía otro manjar que degustar. Primero fue con la carne, despacio, muy despacio, dejando que de tierna que era se fundiese en su boca junto a la salsa; luego fue a por las patatas que le sorprendieron gratamente. Normalmente las patatas solían freírse en aceites requemados de otras fritangas, y por tanto sabían a todo menos a patata. Esas estaban sacadas del paraíso de las patatas como mínimo. De esos plantos no dejó ni migajas. A Kardia sí le quedaba espacio para el postre por lo que no dudó en pedir un buen trozo de tarta de chocolate. Se lo comería así le saliese diabetes. Para acompañar, un café con leche fría. Bebidas siempre frías. Cuando llegó, empezó a dar pequeñas cucharadas del dulce, temeroso de que se acabase de puro rico que estaba. Y llegó el momento de hablar serio. Por un momento creyó que toda aquella comida y parafernalia fue solo para tenerlo contento a la hora de sacar el escabroso tema; sin posibilidad de montar un espectáculo por respeto y vergüenza al estar en un lugar público.

¿Organizar en qué sentido? —inquirió despacio, tranquilo, sin ánimos de alterarse—. Porque si te refieres a acudir a eventos como matrimonio, iré a los imprescindibles porque odio ese tipo de cosas. Comer con tus padres una vez al mes como mucho, no soporto a tu madre y cómo me habla como si fuese algo que pudiese romperse si cae al suelo o no tuviese la edad que tengo. Ir a viajes contigo puedo, siempre y cuando no tenga apreturas en la escuela o clase esos días. Te referías a eso, ¿no? —Estaba resignado en ese aspecto a tener que hacer, como mínimo, algunas cosas como matrimonio. Mientras solo fuesen esas… aunque sabía que llegaría el momento en el que tendría que entregarse—. Me apaño con el autobús, gracias. —Si iba a los lugares con chófer o alguno de los lujosos coches que de seguro tenía el mayor en el garaje… prefería el perfil bajo, siempre—. ¿Quieres? —Le ofreció la cuchara cargada de tarta, pero en lugar de llevar a la boca, en el último segundo, la levantó y le llenó la nariz de dulce entre risas, volviendo a comer.

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Re: —Chapter I: dear future husband.

Mensaje por Maddox P. Helmund el Miér Mayo 31, 2017 2:10 am

Los platos frente al tatuado se fueron vaciando, los propios y los ajenos. Le parecía curioso que un joven tan delgado tuviera un apetito como ese. Ya se quitaba de encima una preocupación más: Esa silueta no era propia de alguien enfermo. Había que escuchar nada más el modo un tanto fuerte con que le respondía. Alguien con plena salud era capaz de eso y más - Organizar nuestros tiempos - Mencionó entre algunas risas - Mira, si vamos a hacer que el matrimonio funcione, no podemos ser completos extraños. No hablo de interrogarnos, si no pasar tiempo juntos, haciendo lo que sea. Creo que la convivencia puede ayudar a llevarnos mejor - Explicó. No era una persona tan ocupada como para no poder cumplir con aquello, o como para tener que viajar y entrar en la disyuntiva de si lo lleva o no. Eso estaba fuera de discusión - Los almuerzos con mis padres es algo que no podremos evitar por el simple hecho de que caen en la casa cuando se les antoja, aunque no es demasiado, te diré - Esperaba con ello tranquilizarlo. Su padre, a pesar de todo, como persona era mucho más llevadero que su madre. La idea del matrimonio había sido de ella después de todo, aunque su progenitor no se opuso.

Por lo menos se preocupa de que no te rompas. Antes te hubiera visto como un objeto que se cambia cuando pasa de moda - Le había pasado y no pocas veces. Bastaba remontarse a su adolescencia cuando empezó a salir en plan citas y todo el rollo que acompaña. Maddox siempre prefería las cosas tranquilas, en casa. No pocos se embobaban con el lujo de la casa de sus padres, con sirvientes por ahí y por allá, con piscinas y coches a granel. A pesar de que el tatuado siempre supo que podían verlo con superfluo interés, a esa edad no pensaba demasiado en la personalidad ajena y sus matices. Si se llevaba bien con alguien, por el motivo que fuera, le bastaba - Si llevaba a alguien a la casa, miraba con ojos cual persona que revisa la fecha de caducidad... "Cuándo se pudre esto para buscar uno mejor"... - Citó en tono levemente despectivo, rechazando ese aspecto de su madre que, lamentablemente, no se le quitaba del todo. Su narración se cortó en el mejor momento, cuando su nariz se vio manchada con crema. No pudo si no reír, tanto por verle romper un poco con la barrera que desde antes los separaba, como por la situación en sí. Nada quitaba de su cabeza la probabilidad de que ese matrimonio fuera bueno, no tan solo funcional - Jamás me hubiera esperado eso de ti - Sonrió, como pocas veces lo hacía desde ya un buen tiempo.

Tomó la mano ajena, la que sostenía la cuchara con la tarta. Como si esos segundos en contacto fueran eternos, vio en su mente la posibilidad de un matrimonio real. Como alguien de quien se esperan muchas cosas, Maddox siempre había soñado ser más normal, ser más dueño de sus errores, disfrutando de las imperfecciones de la vida. Kardia le daba ese aire de alguien más real que él, menos lleno de expectativas hacia la vida perfecta, incluso como alguien que se resiste a toda costa a caer en tal paradigma. Solo a la madre del tatuado podría serle ideal una pareja de portada de revista - No creas que soy de viajar mucho. Todo lo hago en la oficina, que está cerca o por medio de e-mails. Por lo menos he podido venderles la idea de esposo dedicado para que no me atosiguen con todo lo de la empresa de un solo golpe - Si iba a darse tiempo para conocer mejor a Kardia, necesitaba efectivamente eso, tiempo.


Última edición por Maddox P. Helmund el Jue Jun 08, 2017 5:30 pm, editado 1 vez
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Re: —Chapter I: dear future husband.

Mensaje por Kardia B. Kathakali el Jue Jun 08, 2017 1:09 am

Veo tu punto, más o menos. Simplemente quieres pasar más tiempo conmigo para que nos conozcamos de forma más natural, como deberían ser las cosas sin imposiciones ni madres histéricas de por medio, ¿no?

Sintetizó en unas breves frases lo que dijo el tatuado sobre los tiempos, organización y demás, gruñendo de manera muy poco disimulada cuando dijo que los padres aparecían en la casa cuando se les antojaba y sin avisar. Detestaba a ese matrimonio especialmente porque, en su afán de buscarle un pretendiente a su hijo único, contactaron con los Kathalaki y su economía venida a menos. Es decir, los detestaba para aprovecharse de la precariedad económica de la familia para lograr sus propósitos reproductores para con su hijo, a golpe de talonario, al estilo ricachón, como debía ser. Esperaba que su futuro esposo no fuese así. No tanto, al menos.

Al menos servirá de algo la pantomima.

Otra pequeña puya porque llevaba ya mucho tiempo sin soltar ninguna, y además tenía que dejarle claro al otro que por mucho que ese día estuviese relajado por el numerito de la cuchara, no debía bajar la guardia. La idea de tenerlo por la casa con su ordenador haciendo informes y demás le era bastante indiferente, mientras no lo molestase demasiado si andaba ocupado. Se limpió la boca con una servilleta, despacio, eliminando cualquier rastro del postre y entonces se levantó del asiento. Sentía en su bajo vientre una presión muy característica de aquellas que te indican que uno estaba apunto de sentir cierto líquido amarillo y de fuerte olor deslizándose por su pierna hasta crear un charco en el suelo.

Voy un momento al baño, ¿vas pagando? Si queremos ver todas esas tiendas que decías y comprar las cosas de la escuela no debemos retardarnos o se hará tarde.

Con su paso tranquilo fue hasta el servicio, metiéndose en uno de los cubiles para aliviar su vejiga con un suspiro de alivio. Kardia era de esas personas que cuando sentían ganas de hacer pis tenían que ir de inmediato al servicio porque tenían más bien poco aguante. No se dio cuenta de que a la vez que él se metió otra persona en el cuarto, y que mientras se abrochaba los pantalones entraba en el cubículo. Se le insinuó de mala manera. Kardia, sonriendo de forma coqueta, se apoyó en su pecho y jugó un poco con él. Cuando estaba a punto de besarlo, le propinó un fuerte rodillazo en la entrepierna al desconocido por intentar algo con él. Un omega de armas tomar. Como si nada, salió de ahí, se lavó las manos y volvió con el otro, dispuesto a irse. El desconocido salió del baño cojeando ligeramente, lo que hizo a Kardia reír. Cuando le otro preguntó dijo que no tenía importancia.

¿Nos vamos?
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Kardia B. Kathakali

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